martes 7 de abril de 2009

También de noche

Yo ya estaba a punto de pedir perdón. Se notaba excesivamente lo que sentía por ella, y pensaba que eso marcaría el fin de nuestra amistad. Era de noche, estaba en casa, y el teléfono móvil vibró durante un par de segundos: un mensaje. Al momentó pensé que era suyo, y acerté: 'Nos vemos en cuanto puedas donde siempre, te espero allí'.

Ahí estaba, era el fin. Tenía miedo de ir, pero una vez más, moría de ganas de verla y tenerla cerca un rato más. Asíque, corriendo, me calcé y fui andando hasta allí, al ritmo más rápido que me permiten mis piernas, pero siempre con cuidado de no sudar (todos tenemos ciertas manías). En menos de diez minutos aparecí allí, y la vi. Pero ella estaba sonriendo.

'Mira, tengo algo que decirte. ¿Qué sientes por mí?' Ante esa pregunta no tuve más remedio que permanecer callado, mientras me notaba enrojecer y miraba al suelo. Quizá esos gestos fueron suficientemente elocuentes, porque ella siguió hablando en cuanto tuve suficiente valor como para mirarle a los ojos. 'Esque... no me preguntes por qué, pero te quiero muchísimo. De verdad.'

Imagine usted como me sentí. Decir que era el hombre más feliz del mundo sería mentira, porque cuando, justo después, me abrazó, y besé su mejilla, es un momento que no olvidaré en toda mi vida. Mientras estaba a punto de dejar caer unas cuantas lágrimas, acerté a pronunciar: 'Yo también te quiero muchísimo, más que a nadie en toda mi vida.' Y deseé que ese abrazo durara para siempre.


Ya no solo sueño despierto, ahora también lo hago dormido. Y al visualizar lo que pasaría empiezo a pensar que quizá es posible que acabemos juntos. Que pueda quererla sin miedo, que pueda esforzarme por que sea feliz mientras yo también lo soy, que pueda abrazarla.

Desde luego, estas entradas están empezando a ser demasiado habituales. Pero hace 3 días es cuando realmente noté lo especial que es para mí. Ya no tengo dudas, sólo miedo (y ganas de pasar mi vida a su lado).

Realmente, he escrito esto porque no quería perder el sueño. Me he despertado justo después y me he quedado pensando en ello, y creo que es lo más bonito que he soñado nunca.